La demanda mundial de GNL crecerá 65% hacia 2050
Jueves, 2 de Julio de 2026
La demanda global de Gas Natural Licuado proyecta un fuerte crecimiento para las próximas décadas. Según el informe LNG Outlook 2026 de Shell, el consumo mundial de GNL podría alcanzar cerca de 700 millones de toneladas anuales hacia 2050.
El dato representa un aumento aproximado del 65% respecto de 2025, cuando la demanda global llegó a 422 millones de toneladas anuales.
La estimación surge de un cálculo medio entre dos escenarios planteados por el informe: uno más alto, de 780 millones de toneladas anuales, y otro más conservador, de 610 millones de toneladas anuales.
Shell, uno de los principales actores del comercio internacional de GNL, sostiene que la demanda seguirá creciendo a medida que los países prioricen fuentes de energía flexibles, confiables y capaces de reforzar la seguridad de abastecimiento.
La compañía tuvo en 2025 una participación relevante en el suministro mundial de GNL, con el 16% del total comercializado a nivel global.
El informe también analiza el comportamiento del mercado durante 2026. Si bien se esperaba un aumento fuerte de la demanda frente al año anterior, las interrupciones en el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz afectaron una parte significativa del suministro mensual mundial.
Ese escenario generó subas de precios y tuvo impacto especialmente sobre los países asiáticos, que dependen de manera importante de las importaciones de GNL.
Según el reporte, la entrada en operación de nuevas plantas de licuefacción en Norteamérica, el mejor rendimiento de instalaciones existentes y la menor demanda de importaciones desde Asia ayudaron a compensar parcialmente la reducción de la oferta proveniente de Medio Oriente.
Para 2026, Shell proyecta que el comercio mundial de GNL podría ubicarse en niveles similares a los del año anterior si el transporte marítimo por el Estrecho de Ormuz se normaliza durante el verano del hemisferio norte. A partir de 2027, el mercado retomaría una senda de crecimiento.
Hacia 2030, el informe prevé el ingreso de 180 millones de toneladas anuales adicionales al mercado global. Esos nuevos volúmenes permitirían mejorar la disponibilidad y la asequibilidad del gas natural licuado.
Sin embargo, Shell advierte que el aprovechamiento de esa nueva oferta dependerá de la infraestructura disponible en los países importadores.
La capacidad de regasificación y la conectividad de los gasoductos serán factores decisivos, especialmente en el sur y sudeste asiático, regiones donde se espera un fuerte crecimiento de la demanda.
Asia tendrá un rol central en la expansión del mercado. Según las proyecciones, el sur del continente concentrará alrededor del 40% de las importaciones mundiales de GNL hacia 2050.
Ese crecimiento estará vinculado, entre otros factores, a la necesidad de reducir el consumo de carbón en la matriz energética regional.
China ya se consolidó como el principal importador mundial de GNL. En la última década, su demanda creció 258%, al pasar de 27 millones de toneladas anuales en 2016 a 67 millones en 2025.
En el mismo período, Estados Unidos se convirtió en el mayor exportador global. Sus ventas pasaron de 4 millones de toneladas anuales a 109 millones en diez años.
Europa también incrementó de manera significativa su participación en el mercado del GNL. En una década, el gas natural licuado pasó de representar el 15% de las importaciones europeas de gas a cubrir el 43% en 2025.
El informe señala que el GNL seguirá siendo importante para Europa, especialmente por su capacidad de complementar la generación renovable intermitente y aportar flexibilidad al sistema energético.
El crecimiento del mercado también se observa en la infraestructura. En los últimos diez años, las terminales de regasificación pasaron de 124 a 200 a nivel mundial.
Al mismo tiempo, la cantidad de países importadores aumentó de 36 a 49, lo que muestra una expansión geográfica del uso del GNL como fuente de abastecimiento.
En mercados asiáticos más maduros, como Japón, aparecen nuevos focos de demanda vinculados a centros de datos y tecnologías emergentes, que requieren mayores volúmenes de energía y podrían impulsar nuevas importaciones.
Otro segmento en crecimiento es el transporte marítimo. El informe proyecta que el suministro de GNL para barcos se multiplicará por siete y alcanzará una demanda de 27 millones de toneladas anuales en 2035.
Ese volumen sería superior al GNL importado por India durante 2025, lo que muestra el peso que podría adquirir este nuevo uso dentro del mercado global.
La expansión del GNL como combustible marítimo ya muestra cambios concretos. Los buques impulsados con GNL pasaron de 81 unidades a 877 en diez años.
En paralelo, los puntos de abastecimiento para este combustible crecieron de 10 a 222 en todo el mundo.
Shell advierte que, para atender la demanda futura, será necesaria una inversión adicional relevante en nuevas plantas de licuefacción durante las décadas de 2030 y 2040.
El informe estima que el sistema requerirá alrededor de 200 millones de toneladas anuales adicionales de suministro, más allá de los proyectos que ya se encuentran en construcción.
El reporte también destaca la resiliencia del mercado global de GNL frente a tres grandes crisis de la última década: la caída de demanda provocada por la pandemia de Covid-19 en 2020, la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022 y la guerra en Medio Oriente de este año.
Durante la crisis más reciente, los precios spot del GNL en Asia superaron los 20 dólares por millón de BTU. Sin embargo, se mantuvieron por debajo de los niveles registrados en 2022, cuando la interrupción del suministro ruso generó una crisis energética en Europa.
Para Shell, ese comportamiento refleja que el mercado actual tiene una mayor capacidad de adaptación frente a interrupciones de oferta.
El informe también señala que los contratos de largo plazo siguen siendo un componente central del comercio mundial de GNL, ya que representan cerca de dos tercios del total comercializado.
En mayo de este año, el precio promedio pagado por los compradores de GNL se ubicó entre 11 y 12 dólares por millón de BTU, frente a un rango de 7 a 11 dólares en enero, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente.
Cedric Cremers, presidente de Gas Integrado de Shell, sostuvo que el conflicto en Medio Oriente generó un shock sistémico con impacto en distintos sectores de la economía, pero que la industria del GNL mostró capacidad de adaptación frente a las condiciones cambiantes del mercado.
La compañía considera que, pese a la necesidad de nuevas inversiones en infraestructura, las perspectivas de largo plazo siguen siendo sólidas.
En ese escenario, el GNL continuará ocupando un lugar relevante como factor de estabilidad dentro del sistema energético mundial, con mayor demanda, nuevos usos, expansión de infraestructura y creciente participación en la seguridad energética de distintos países.


