Enarsa suma siete barcos de GNL para reforzar el abastecimiento de invierno

Jueves, 2 de Julio de 2026

En medio de una nueva ola de frío que elevó con fuerza el consumo de gas, el Gobierno avanzó con una nueva compra de Gas Natural Licuado para reforzar el abastecimiento durante el invierno.

Enarsa lanzó una compulsa para adquirir siete cargamentos de GNL que llegarán en agosto. Con esta operación, las importaciones previstas para este año alcanzarían los 28 buques.

La decisión se tomó en un contexto de mayor presión sobre el sistema energético, luego de que las bajas temperaturas incrementaran la demanda residencial y obligaran a aplicar restricciones puntuales al suministro de GNC en algunas zonas, como ocurrió en La Plata.

El objetivo oficial es sumar oferta durante los períodos de mayor consumo y evitar faltantes que puedan afectar a hogares, industrias y centrales eléctricas.

Entre las compañías que presentaron ofertas para abastecer al país figuran Trafigura, Petrochina, TotalEnergies, BP y Vitol.

La adjudicación final dependerá de la evolución de la demanda interna y del interés de compradores locales en asumir el costo del gas importado.

Según el Mercado Electrónico del Gas, los volúmenes serán subastados en tres etapas.

La primera instancia estará destinada a la demanda prioritaria. Luego se abrirá una segunda etapa para industrias y, finalmente, una tercera para generadores, comercializadores y Cammesa.

Con esta nueva compra, Enarsa alcanzaría un volumen de importación similar al del año pasado, aunque con un costo más elevado.

Los últimos cargamentos se ubicaron cerca de los US$ 18 por millón de BTU, un valor aproximadamente 50% superior al registrado en 2025.

La suba responde al escenario internacional, marcado por mayores tensiones en los mercados energéticos globales y por el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre las cotizaciones y la disponibilidad de cargamentos.

El impacto económico también se refleja en la cuenta energética. Durante 2025, Enarsa destinó cerca de US$ 700 millones a la compra de GNL.

Para este invierno, las proyecciones anticipan un gasto que podría superar los US$ 1.100 millones.

En paralelo, el Gobierno busca modificar el esquema utilizado hasta ahora para importar gas.

El objetivo es reducir los subsidios que cubren la diferencia entre el precio internacional del GNL y el valor que pagan los usuarios locales.

Por ese motivo, la Secretaría de Energía definió que las ofertas recibidas sean volcadas al Mercado Electrónico del Gas y que avancen únicamente si existen compradores dispuestos a cubrir el costo del gas importado.

La medida generó tensiones con sectores industriales, que cuestionaron especialmente los costos asociados a la regasificación y al traslado del gas importado.

En los últimos meses, algunas empresas reclamaron cambios en el esquema para evitar un mayor impacto sobre sus costos de producción.

En el caso de la demanda residencial, que mantiene tarifas reguladas, una parte del costo adicional del gas importado será absorbida posteriormente mediante el mecanismo de Diferencias Diarias Acumuladas.

Esa herramienta permite trasladar ajustes de costos del sistema a las facturas en etapas posteriores.

El GNL comenzó a ocupar un lugar central en la matriz energética argentina desde 2008, cuando el país incorporó cargamentos internacionales para complementar la oferta local durante los meses de invierno.

Durante años, funcionó como una herramienta de respaldo para cubrir los picos estacionales de consumo, especialmente en períodos en los que la producción doméstica no alcanzaba para abastecer hogares, industrias y generación eléctrica.

Las compras fueron administradas principalmente por Enarsa, a través de contratos con proveedores internacionales.

El crecimiento de Vaca Muerta modificó parcialmente ese escenario, al permitir un aumento de la producción de gas no convencional y una reducción de las necesidades de importación.

Sin embargo, las limitaciones de infraestructura de transporte y la fuerte demanda invernal mantienen al GNL como un recurso estratégico para garantizar el abastecimiento en los meses de mayor exigencia del sistema.

Con la nueva licitación, el Gobierno busca cubrir la demanda de agosto, ordenar la compra de gas importado bajo un esquema con mayor participación de compradores locales y moderar el peso fiscal de los subsidios energéticos.