TGN impulsa un nuevo gasoducto para conectar Vaca Muerta con la Puna

Viernes, 23 de Octubre de 2026

Transportadora de Gas del Norte (TGN) avanza con la planificación del Gasoducto Argentino de Litio (GALA), una infraestructura destinada a llevar gas natural desde Vaca Muerta hacia proyectos mineros de la Puna argentina. La configuración actualmente estudiada contempla unos 200 kilómetros de extensión y una capacidad de transporte de entre 1 y 2 millones de metros cúbicos diarios, con foco principalmente en operaciones de litio de Jujuy y Salta.

El proyecto, que anteriormente llevaba el nombre de Gasoducto Vicuñas, fue actualizado durante octubre de 2026 y forma parte de una estrategia más amplia para aumentar la disponibilidad de gas natural en el norte argentino. Su desarrollo depende tanto del crecimiento de la producción de Vaca Muerta como de la expansión de la infraestructura necesaria para trasladar esos mayores volúmenes hacia la Puna.

El director general de TGN, Horacio Pizarro, confirmó el cambio de denominación. La modificación busca evitar confusiones con el proyecto cuprífero Vicuña que desarrollan BHP y Lundin Mining en San Juan.

Aunque GALA mantiene su orientación hacia el sector minero, su construcción todavía está condicionada por las ampliaciones que deben realizarse en el sistema argentino de transporte de gas para poder movilizar mayores volúmenes desde Neuquén hacia las provincias del norte.

La configuración que actualmente evalúa TGN concentra la traza principalmente en Jujuy y Salta. La infraestructura podría vincularse con los sistemas de transporte Norandino o Atacama, desde donde el gas sería distribuido hacia diferentes establecimientos mineros ubicados a lo largo del recorrido.

El diseño preliminar considera cañerías de 12 o 16 pulgadas de diámetro. Con una capacidad de entre 1 y 2 millones de metros cúbicos diarios, el sistema podría atender las necesidades energéticas de operaciones que requieren un suministro constante para sostener sus procesos industriales, especialmente plantas dedicadas a la producción de carbonato de litio.

GALA comenzó a estructurarse en 2023 bajo el nombre Vicuñas. Aquella propuesta inicial era más extensa: contemplaba alrededor de 304 kilómetros, desde Susques, en Jujuy, atravesando el departamento salteño de Los Andes y llegando hasta Antofagasta de la Sierra, en Catamarca.

La planificación original formaba un corredor próximo a una decena de salares, entre ellos Olaroz, Cauchari, Rincón, Centenario-Ratones y Hombre Muerto. La versión actual representa una reformulación de aquel proyecto, con menos kilómetros y una concentración territorial mayor en Jujuy y Salta.

La disponibilidad de energía aparece como uno de los principales condicionantes para seguir expandiendo la minería en la Puna. Numerosos desarrollos se encuentran a gran altura, lejos de los principales centros urbanos y también de las redes convencionales de electricidad y transporte de combustibles.

Las plantas de procesamiento de litio necesitan electricidad para operar equipos, sistemas de bombeo y otras instalaciones industriales, además de energía térmica en determinadas etapas de producción. Actualmente, parte de esas necesidades se cubre mediante generación propia, combustibles trasladados por carretera y esquemas que incorporan fuentes renovables.

Una conexión permanente mediante gasoductos permitiría sumar una fuente continua de energía, disminuir la dependencia del traslado terrestre de combustibles y facilitar la planificación del abastecimiento de las operaciones mineras.

El gas natural también podría funcionar de manera complementaria con instalaciones solares, especialmente durante períodos sin radiación y en aquellos procesos industriales que deben permanecer operativos de forma permanente.

La viabilidad económica de esa alternativa dependerá, sin embargo, de variables como las tarifas de transporte, los contratos de suministro y las inversiones que demande conectar individualmente las operaciones mineras. Para los productores de litio, esos costos resultan especialmente importantes en un mercado internacional donde la estructura operativa puede determinar los márgenes y la posibilidad de avanzar con nuevas expansiones.

La principal limitación para concretar GALA no está únicamente en construir esos 200 kilómetros. Antes será necesario garantizar que exista capacidad suficiente para transportar el gas desde Vaca Muerta hasta el norte del país.

En ese punto aparece el Gasoducto Manuel Belgrano, otro proyecto impulsado por TGN. La iniciativa contempla un ducto de 753 kilómetros entre Tratayén, Neuquén, y La Carlota, Córdoba, con una inversión estimada en US$ 1.500 millones y la incorporación de una nueva planta compresora en territorio neuquino.

Además, TGN proyecta destinar hasta US$ 700 millones a ampliaciones del sistema de transporte existente para incrementar la capacidad hacia el centro, norte y litoral argentino. En conjunto, el Gasoducto Manuel Belgrano y esos refuerzos representan inversiones cercanas a los US$ 2.200 millones.

Ese monto no corresponde al costo de construcción del Gasoducto GALA. Se trata de las inversiones previstas para la infraestructura troncal y las ampliaciones del sistema que permitirían generar la capacidad necesaria para llevar mayores volúmenes de gas desde Vaca Muerta hacia el norte.

El Gasoducto Manuel Belgrano tendría una capacidad inicial de 13 millones de metros cúbicos diarios. A su vez, las ampliaciones vinculadas con la reversión del Gasoducto Norte apuntan a sumar hasta 14 millones de metros cúbicos diarios adicionales hacia las provincias septentrionales.

Sin esa capacidad de transporte previa, el gasoducto destinado a las operaciones de litio no podría contar con el volumen necesario para abastecer de manera estable a los proyectos mineros.

El desarrollo del Manuel Belgrano también está condicionado por la obtención de compromisos comerciales que respalden su financiamiento. TGN analiza utilizar contratos de transporte firme de largo plazo y mecanismos de pago anticipado para asegurar parte de los fondos necesarios.

La empresa prevé recibir ofertas durante noviembre de 2026, mientras que la decisión final de inversión está proyectada para el primer trimestre de 2027.

En paralelo, las ampliaciones del Gasoducto Norte contemplan aproximadamente 147 kilómetros de cañerías complementarias, además de nuevas instalaciones de compresión. El cronograma preliminar prevé incorporar parte de la nueva capacidad durante 2029, con expansiones posteriores en 2030 y 2031.

Estos plazos todavía dependen de las decisiones comerciales, financieras y de ejecución. Por esa razón, GALA aún no tiene una fecha definitiva de entrada en operación.

La expansión de la minería del litio coincide además con una transformación profunda del abastecimiento gasífero del norte argentino. Durante décadas, esa región recibió importantes volúmenes de gas proveniente de Bolivia. La caída de la producción boliviana y el crecimiento de Vaca Muerta modificaron ese esquema.

Argentina comenzó a adaptar su infraestructura para trasladar gas desde el sur hacia el norte, invirtiendo el sentido histórico de circulación en una parte del sistema. Ese cambio requiere nuevas instalaciones de compresión, ampliaciones de capacidad y ajustes operativos en gasoductos que originalmente fueron diseñados para trabajar en sentido contrario.

Para la minería, esa transformación podría generar una mayor disponibilidad de gas natural en zonas que actualmente enfrentan restricciones energéticas. Los beneficios potenciales también podrían extenderse a otras industrias del noroeste argentino si finalmente se concretan las inversiones proyectadas.

La eventual construcción de GALA abriría además oportunidades para proveedores de ingeniería, montaje industrial, fabricación de tuberías, construcción, mantenimiento y operación de infraestructura energética.

El proyecto también podría demandar servicios y tecnologías vinculados con automatización, instrumentación, control de presión, monitoreo remoto y seguridad operacional.

Por el momento, sin embargo, no existe una estimación confirmada sobre la cantidad de puestos de trabajo que generaría la versión actual del proyecto y tampoco se definió un presupuesto específico para construir GALA.

Desde la perspectiva de las compañías mineras, contar con gas mediante infraestructura permanente podría mejorar las condiciones para desarrollar nuevas plantas de procesamiento y evaluar ampliaciones. La disponibilidad energética es un factor especialmente importante para proyectos situados en áreas remotas y sometidos a altos costos logísticos.

GALA también deberá atravesar los permisos ambientales y sectoriales correspondientes y contemplar las condiciones territoriales particulares de la Puna antes de avanzar hacia su ejecución.

El proyecto plantea así una conexión productiva entre dos sectores que atraviesan procesos de expansión. Por un lado, Vaca Muerta dispone de una producción creciente de gas que necesita nuevas vías de transporte y mercados. Por otro, las operaciones de litio de Jujuy y Salta necesitan fuentes energéticas capaces de acompañar el crecimiento y garantizar procesos industriales continuos.

La viabilidad de esa conexión dependerá finalmente de la disponibilidad efectiva de gas, los compromisos de consumo que asuman las compañías mineras y la concreción de las obras troncales necesarias para llevar el recurso hasta el norte.

El próximo paso decisivo estará en las definiciones comerciales y financieras del Gasoducto Manuel Belgrano y de las ampliaciones del sistema norte. Una vez asegurada esa capacidad de transporte podrá comenzar a definirse con mayor precisión el calendario para llevar el gas de Vaca Muerta hasta los proyectos de litio de la Puna argentina.