Redes de gas: de reaccionar a fallas a anticipar desbalances

Sábado, 5 de Septiembre de 2026

La operación de redes de gas empieza a incorporar herramientas capaces de anticipar cómo evolucionará el sistema antes de que aparezcan problemas críticos. 7Puentes desarrolló un modelo de forecasting que proyecta presión y caudal con horizontes de 24, 48 y 72 horas, permitiendo mejorar la planificación del linepack y generar alertas anticipadas ante posibles caídas de presión.

La tecnología apunta especialmente a desafíos frecuentes de las redes argentinas, que durante el invierno pueden agravarse por la antigüedad de las tuberías, instalaciones dimensionadas para niveles de demanda menores y fugas que no siempre se detectan a tiempo. A esto se suman las exigencias regulatorias: las normas NAG-200 y NAG-203 de ENARGAS establecen controles estrictos de presión y estanqueidad.

El desarrollo comenzó con modelos independientes para cada señal, etapa en la que se observaron mejoras en el 43% de los casos. La arquitectura actual elevó ese resultado al 57% de las señales, con un mean skill promedio de +4,6% frente al modelo de persistencia utilizado como referencia.

El sistema utiliza modelos LightGBM, información integrada de distintas áreas y seis modelos especializados. Analiza más de 90 variables, entre ellas hora, día y estacionalidad, comportamiento previo de la red, tendencias de presión y caudal, estado del linepack y condiciones meteorológicas.

Los mejores resultados aparecen en las variables de presión, con un mean skill de +6,9% y un desempeño particularmente relevante en las proyecciones a 48 y 72 horas. A partir de esas previsiones pueden generarse alertas WARNING y CRITICAL antes de que un evento alcance niveles de riesgo.

Una de las diferencias frente al monitoreo convencional es la posibilidad de identificar deterioros progresivos. Una red puede perder estabilidad lentamente sin superar un umbral fijo durante varias horas; el enfoque predictivo busca reconocer esa tendencia antes de que quede poco margen operativo para responder.

Los próximos desarrollos estarán orientados a aumentar la precisión del horizonte de 24 horas, incorporar variables que capten mejor los cambios recientes, mejorar el pronóstico de flujo mediante información de demanda agregada y avanzar con herramientas MLOps que permitan validar las alertas de manera continua en condiciones reales de operación.

El planteo apunta, en definitiva, a cambiar la lógica de gestión: pasar de administrar una red según lo que está ocurriendo en ese momento a hacerlo también en función de cómo se espera que se comporte en las próximas horas, con mayor capacidad de prevención, continuidad del servicio y resiliencia.